La religión maya se centraba en el culto a un gran
número de dioses de la naturaleza. Chac, dios de la lluvia, tenía especial
importancia en los rituales populares. Entre las deidades supremas se hallaban
Kukulkán, versión maya del dios azteca Quetzalcóatl ,Itzamá, dios de los cielos
y el saber; Ah Mun, dios del maíz; Ixchel, diosa de la luna y protectora de las
parturientas, y Ah Puch, diosa de la muerte. Una característica maya era su
total confianza en el control de los dioses respecto de determinadas unidades
de tiempo y de todas las actividades del pueblo durante dichos periodos.
Debajo de nuestro mundo, creían que existían también
nueve capas que llamaban Bolontikú.
Los dioses de "arriba" trabajaban
para prodigar el bien y los de abajo para neutralizarlo.
La gente humilde y sin cultura, sostenía que el
mundo era sostenido por un enorme lagarto que vivía en el agua, esta creencia
no es validada por los sacerdotes y gente culta pues invalidaba el concepto de
las nueve capas del inframundo.
Los fenómenos de la naturaleza también eran
deidades, así tenemos en primer lugar (e importantísimo) a Yum Chaac el dios de
la lluvia, Ik el dios del viento y Yum Kak el dios del fuego.
Las actividades humanas también tenían sus dioses,
Yum Kax era el dios de los campos y la agricultura, al dios de la guerra lo
llamaban Ek Chuah, la sabiduría era representada por el dios Itzamná, la diosa
del suicidio (en referencia a los sacrificios humanos) era Ix Tab y el dios de
la muerte Ah Puch entre muchos otros.
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